Actualizaciones sobre la HTA

La prevalencia de hipertensión arterial sistémica (HAS) en México ha sido mayor en los últimos años, consecuencia del crecimiento desmesurado de enfermedades crónicas esenciales como diabetes mellitus tipo 2 (DM-2), dislipidemias, obesidad y síndrome metabólico. No obstante, la incidencia de crisis hipertensivas en el mundo ha disminuido en los últimos años, en parte debido a la fácil disponibilidad y uso de medicamentos antihipertensivos. Las crisis hipertensivas usualmente se presentan en enfermos con HAS; sin embargo también puede ocurrir en enfermos en quienes la HAS es de reciente diagnóstico o de corta duración. En estos enfermos, quienes previamente normotensos, la elevación abrupta de la presión arterial, causa mayor daño a órganos “blanco” o complicaciones a cualquier nivel.
Entre 1.0 a 2.0% de los pacientes con hipertensión arterial sistémica llegan a tener urgencia hipertensiva; ésta es más frecuente en el hombre de raza negra y entre los grupos de edad de 40 a 50 años. Las complicaciones son más graves en los normotensos previos. El retraso en el tratamiento, o la caída brusca de la tensión arterial, favorece el daño al órgano blanco.
Las crisis hipertensivas se definen arbitrariamente como una severa elevación de la presión arterial, generalmente considerada de la cifra diastólica mayor a 120 mm/Hg. Los puntos de corte que definen una crisis hipertensiva no se encuentran estandarizados en los textos nacionales e internacionales, puesto que el contexto clínico es lo que sienta la pauta para clasificar y tratar a los enfermos.

Por tanto debemos tener cuidado con nuestros pacientes y monitorizarlos continuamente para evitar este tipo de situación no favorables a la salud y la calidad de vida. 


Afectaciones de la enfermedad

La hipertensión arterial es uno de los principales factores de riesgo modificables para la cardiopatía isquémica y el principal factor de riesgo para los accidentes vasculares cerebrales, tanto hemorrágicos como trombóticos. La relación entre hipertensión y enfermedad cardiovascular es fuerte, continua, gradual, consistente, predictiva en independiente. Los datos procedentes de estudios de observación prospectivos indican que en personas con presión dias- tólica de 105 mmHg el riesgo de accidente cerebrovascular es 10 veces superior al de personas con presión diastólica de 76 mmHg, y cinco veces superior el riesgo de episodios coronarios. Además la hipertensión es causa frecuente de insuficiencia cardíaca en el adulto y favorece otras enfermedades cardiovasculares (aneurisma disecante, etc.) y renales.
Aproximadamente el 30% de la población mexicana padece hipertensión arterial (alrededor de 15 millones de mexicanos son hipertensos)1. En el 90% de los casos de hipertensión arterial la causa es desconocida y a esta forma se le ha denominado “hipertensión arterial esencial”.
Debemos tener en cuenta que las afecciones de la hipertension arterial esencial son importantes ya que tienen un patrón hereditario.
La hipertensión arterial que tiene una causa demostrable, se le ha denominado hipertensión arterial secundaria.
Por otro lado, la hipertensión arterial esencial, puede aparecer en forma aislada o forma parte de un complejo de alteraciones que se encuentran alrededor de la resistencia a la insulina.
El síndrome metabólico es un poderoso predisponente para padecer ateroesclerosis y sus complicaciones.

La hipertensión arterial tiene importancia para todo médico, independiente de su especialidad por tres razones:

·      La frecuencia de la enfermedad en la población general.

·      La enfermedad incapacitante y aumento de la mortalidad que produce la hipertensión arterial por el daño a órganos de impacto: corazón: insuficiencia cardiaca; arteriosclerosis: aneurismas vasculares; riñón: insuficiencia renal; ojos; ceguera, etc.

·      El aumento de la mortalidad por su participación como factor de riesgo en la aterogénesis aterosclerosis coronaria (infarto del miocardio) cerebral (accidentes oclusivos) o periférica (claudicación intermitente).

Por lo tanto se puede concluir que médico cuando se enfrenta a la hipertensión arterial debe de enfocar su atención en tres aspectos básicos:


·      Hipertensión esencial vs hipertensión secundaria
·      Daño en los órganos de impacto

·  Tratamiento etiológico en las causas secundarias o farmacológico en la hipertensión esencial

Diagnostico, tratamiento y recomendaciones generales.

Nuestra función principal como médicos es dar un diagnostico oportuno y un tratamiento eficaz a nuestro paciente. Tanto el diagnostico como el tratamiento están regulados en la NOM-030-SSA2-2009 y tenemos que seguir las indicaciones pertinentes. A continuación mostrare el apartado de diagnostico y el de tratamiento de la norma y de la Guía de Tratamiento Farmacológico para el Control de la Hipertensión Arterial y los links correspondientes, para su mejor estudio.

Diagnostico:
“9. Diagnóstico
9.1 El paciente con sospecha de HAS en el examen de detección deberá acudir a confirmación diagnóstica sin medicación antihipertensiva y sin cursar alguna enfermedad aguda.
9.2 Se considera que una persona tiene HAS si la PA corresponde a la clasificación señalada en el numeral 6.1 de esta Norma.
9.3 El diagnóstico se basa en el promedio de por lo menos tres mediciones realizadas en intervalos de tres a cinco minutos dos semanas después de la detección inicial, con cifras igual o superior a las consideradas en el numeral 3.15.
9.4 Cuando la PA sistólica y diastólica se ubican en diferentes etapas de HAS se utilizará el valor más alto para clasificarlo.
9.5 Si no se confirma el diagnóstico de HAS, los individuos con PA óptima o normal serán estimulados a efecto de mantener estilos de vida saludables. Aquellos pacientes con PA fronteriza serán enviados a recibir tratamiento conductual con el fin de reducir los niveles de PA al óptimo.”

Tratamiento:
"Tratamiento Del Enfermo Hipertenso
El objetivo principal del tratamiento del paciente con hipertensión arterial es la recuperación de su esperanza y calidad de vida, las que son afectadas profundamente por la enfermedad no controlada. Este objetivo se logra a través de la prevención en el desarrollo de HAS, control de las cifras de presión arterial a los niveles considerados como meta y la regresión tanto de las complicaciones directas de la hipertensión, como de la aterosclerosis, esta última es más frecuente y acelerada en el hipertenso arterial, en quien además, la frecuencia de otros factores de riesgo para la aterosclerosis como la dislipidemia y la resistencia a la insulina es mucho mayor que en la población general.15 El indicador clínico mas útil para medir el alcance del objetivo principal, es el alcance y mantenimiento de las metas de presión arterial, diseñadas de acuerdo al riesgo de cada paciente.
A quién tratar
Deberá tratarse farmacológicamente de primera intención a todos los pacientes con HAS con riesgo alto y muy alto y a aquellos pacientes con riesgo bajo y medio que no hayan logrado su control de (PA) además de haber realizado cambios al estilo de vida pertinentes.
En la actualidad se utilizan siete familias de fármacos para el control de la hipertensión:
1) Diuréticos
2) Alfa bloqueadores
3) Beta bloqueadores
4) Bloqueadores de canales de calcio o calcio antagonistas
5) IECA (Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina)
6) ARA II (antagonistas del receptor AT1 de la angiotensina II).
7) Bloqueadores directos de renina
La elección del tratamiento farmacológico se sustenta en el análisis individual de hipertensión, la gravedad y tiempo de evolución, así como de las condiciones clínicas asociadas, tales como índice de masa corporal, valoración del metabolismo de carbohidratos y lípidos, función renal, disfunción eréctil y microalbuminuria.

Recomendaciones generales
1. Siempre recomendar cambios conductuales (estilo de vida saludable).
2. Reducir las cifras de PA lo mas pronto posible hasta alcanzar los valores
óptimos de acuerdo con el nivel de riesgo de cada paciente.
3. Utilizar dosis terapéuticas de fármacos que permitan alcanzar el efecto óptimo y
reducir al máximo sus efectos colaterales.
4. Esperar un mínimo de cuatro semanas para evaluar la respuesta terapéutica
efectiva antes de modificar la terapia antihipertensiva.
5. Si no se logra el objetivo terapéutico, pero sí hubo respuesta, combinar con otro fármaco, en lugar de aumentar la dosis del primero, ya que impacta en su efecto terapéutico e incrementa sus efectos indeseables.
6. Si no hay respuesta terapéutica o no fue tolerado el medicamento, cambiar a otro grupo farmacológico.
7. Si no se logra el control con dos medicamentos deberá agregarse un tercero (siempre incluir un diurético a dosis bajas).
8. Utilizar preferentemente medicamentos de acción prolongada con efectos cercanos o mayores a las 24 horas para favorecer la adherencia al tratamiento y evitar la variabilidad de la PA .

9. Prescribir el medicamento antihipertensivo que por sus efectos farmacológicos adicionales a la reducción de la presión arterial, beneficie más a cada paciente en particular.”


Características de la Hipertensión Arterial

La hipertensiónarterial es una enfermedad crónica caracterizada por un incremento continuo de las cifras de la presión sanguínea en las arterias. Aunque no hay un umbral estricto que permita definir el límite entre el riesgo y la seguridad, de acuerdo con consensos internacionales, una presión sistólica sostenida por encima de 139 mmHg o una presión diastólica sostenida mayor de 89 mmHg, están asociadas con un aumento medible del riesgo de aterosclerosis y por lo tanto, se considera como una hipertensión clínicamente significativa.

La hipertensión arterial se asocia a tasas de morbilidad y mortalidad considerablemente elevadas, por lo que se considera uno de los problemas más importantes de salud pública, especialmente en los países desarrollados, afectando a cerca de mil millones de personas a nivel mundial. La hipertensión es una enfermedad asintomática y fácil de detectar; sin embargo, cursa con complicaciones graves y letales si no se trata a tiempo. La hipertensión crónica es el factor de riesgo modificable más importante para desarrollar enfermedades cardiovasculares, así como para la enfermedad cerebrovascular y renal. Se sabe también que los hombres tienen más predisposición a desarrollar hipertensión arterial que las mujeres, situación que se modifica cuando la mujer llega a la menopausia, ya que antes de esta posee hormonas protectoras que desaparecen en este periodo, a partir de ese momento la frecuencia se iguala, por lo tanto la mujer debe ser más vigilada para esta enfermedad en los años posteriores de la menopausia.